UN CUENTO DEL BRONX: LOS VALORES DEL BARRIO
Crónicas del Este 09/03/2024 Sociedad
Arq. Marcelo Fabani
El niño Calogero Anello, nieto de inmigrantes sicilianos, vive en un barrio donde la delincuencia convive con los trabajadores.
Al punto que su padre, chofer de ómnibus, lo deja en la puerta de su casa cada vez que lo trae de la escuela o vienen de un paseo.
Sus amigos y su entorno, han comprendido y elegido una vida que muy probablemente los saque de la esclavitud y vergüenza que ellos ven en el trabajo. “Los trabajadores son unos tontos”, dicen una y otra vez.
Las condiciones laborales del chofer Lorenzo Anello hacen que su esposa sea la única guardiana y guía en ese gran período de tiempo en que se encuentra ausente de su casa.
Y así el niño busca afanosamente acercarse a sus ídolos mayores, los mafiosos del barrio, quienes lo deslumbran con sus autos, sus trajes y toda una vida cómoda y de pompa que en su familia no pueden ni siquiera soñar.
Ambos padres han venido siendo exitosos en mantener a Calogero alejado de esa gente y su modo de vida, muy probablemente porque el niño también ve, que si bien los mafiosos se destacan en el panorama del barrio, existen muchísimas otras familias como la suya que no pertenecen a ese circuito.
Pero un episodio de violencia extrema lo tendrá como protagonista privilegiado y su decisión será fundamental para sus admirados ídolos, cambiando su vida y quizá también abriendo una brecha en algún duro corazón.
Su inocencia y bonhomía será reconocida aún por las peores personas, dando lugar así a la esperanza y a lecciones importantes en el juego de la vida.
Insistimos desde esta página sobre la importancia de la integridad sentimental de la familia, mas allá de las circunstancias de conformación de la misma. En esta película, esto lo vemos a través del apoyo firme y decidido de sus padres que ayudan a que no se cumpla la máxima que el chofer Lorenzo siempre le dice a su hijo: “No hay nada peor que un talento desperdiciado”.
Aquí nos detenemos a pensar en lo acertado de la frase y nos atrevemos a ampliar el significado usual de la palabra talento, pensando en que el mismo es la propia esencia del individuo para convertirse en una potencia de acción positiva para si mismo y para los demás. Por supuesto que en “Un cuento del Bronx”, la potencia positiva de Calogero, que es la que debe preservarse primero y luego cultivarse con trabajo; se ve confrontando con la otra potencia de acción negativa que también trae beneficios para quien la ejerce y para los demás.
Pero en forma excelente, el guión plantea que se trata de una potencia de surgimiento rápido que resulta tan endeble y desmoronable, que debe ser sustentada a fuerza de violencia y muerte.
Las joyas, lo autos, el dinero, las mujeres, el poder y el respeto no son suficientes ni comparables a la satisfacción de sentir amor, caminar sin mirar por encima del hombro. En resumen, importarle a alguien. El amor es relegado a un segundo plano privilegiando al temor; “Prefiero que me teman”, sentencia el mafioso Sonny, ídolo máximo de Calogero.
Es interesante el planteo que esta película hace de la lucha sin cuartel que dos hombres entablan por mantener uno sus valores familiares, y el otro por haber descubierto el afecto filial. Esto para el mafioso Sonny es absolutamente incomparable con su experiencia vital hasta el momento, basada en la desconfianza.
Los distintos juegos de opuestos que se van planteando además en la película, hacen que el visionado de la misma sea una experiencia muy interesante. Y mas aún si se la ve a través de un cristal de actualidad.
El punto que salta inmediatamente a la consideración del espectador uruguayo es que se trata de una película sobre una realidad norteamericana de los tempranos 60 hecha en 1993. Una película dirigida por Robert de Niro sobre sicilianos ya nacionales asentados en sus nuevos territorios, algunos sin dinero, otros con dinero, pero conviviendo bajo leyes barriales no escritas, pero con mas presencia que la propia ley. Todo esto con el marco de un racismo contundente.
Pero también podemos identificar esa misma realidad enfrente de nuestros propios ojos actualmente aquí. Lo terrible que esta película plantea es la imposibilidad de escape de esa realidad cruda y violenta ya que si bien las fuerzas del Estado se hacen presentes al producirse un hecho violento, vemos como los grupos organizados de criminales permanecen afincados en los barrios. De hecho, sabemos que Sonny ha pasado 10 años en la cárcel y ahora lidera su propia organización de apuestas clandestinas en el mismo barrio donde ha vivido siempre.
Sumado a la ya desesperante situación de vivir con lo justo pese a trabajar y a convivir con delincuentes, una familia debe explicarle a su hijo la importancia de los valores de integridad del ser humano. Y realmente emocionan los argumentos de un desesperado pero admirablemente sólido Lorenzo, quien logra trasmitir que quien se levanta a trabajar todos los días para sostener a una familia sin importar las condiciones, es el verdadero valiente.
El guión esta impecablemente escrito porque el desarrollo de la historia plantea cuestiones de moral, sentimientos y ética que confrontan violentamente con la tentación que supone el bienestar material, el confort y el consumismo. En definitiva, es una historia de mafiosos con una moraleja muy distinta a la usual donde el crimen recibe su castigo y todo termina ahí.
“Un cuento del Bronx” es una historia de la lucha por preservar y promover todo lo positivo aunque se desarrolle en un entorno tremendamente negativo. Es la esperanza triunfando sobre la resignación. Es el triunfo de lo propio sobre lo impuesto.
Fecha de estreno: 29 de septiembre de 1993 (Estados Unidos)
Director: Robert De Niro
Historia y Guión de: Chazz Palminteri
Reparto: Robert De Niro, Chazz Palminteri, Lillo Brancato, Frank Capra,Kathrine Narducci, Joe Pesci
Título original A Bronx Tale
Año: 1993
Arq. Marcelo Fabani
El niño Calogero Anello, nieto de inmigrantes sicilianos, vive en un barrio donde la delincuencia convive con los trabajadores. Al punto que su padre, chofer de ómnibus, lo deja en la puerta de su casa cada vez que lo trae de la escuela o vienen de un paseo. Sus amigos y su entorno, han comprendido y elegido una vida que muy probablemente los saque de la esclavitud y vergüenza que ellos ven en el trabajo. “Los trabajadores son unos tontos”, dicen una y otra vez. Las condiciones laborales del chofer Lorenzo Anello hacen que su esposa sea la única guardiana y guía en ese gran período de tiempo en que se encuentra ausente de su casa. Y así el niño busca afanosamente acercarse a sus ídolos mayores, los mafiosos del barrio, quienes lo deslumbran con sus autos, sus trajes y toda una vida cómoda y de pompa que en su familia no pueden ni siquiera soñar. Ambos padres han venido siendo exitosos en mantener a Calogero alejado de esa gente y su modo de vida, muy probablemente porque el niño también ve, que si bien los mafiosos se destacan en el panorama del barrio, existen muchísimas otras familias como la suya que no pertenecen a ese circuito. Pero un episodio de violencia extrema lo tendrá como protagonista privilegiado y su decisión será fundamental para sus admirados ídolos, cambiando su vida y quizá también abriendo una brecha en algún duro corazón. Su inocencia y bonhomía será reconocida aún por las peores personas, dando lugar así a la esperanza y a lecciones importantes en el juego de la vida. Insistimos desde esta página sobre la importancia de la integridad sentimental de la familia, mas allá de las circunstancias de conformación de la misma. En esta película, esto lo vemos a través del apoyo firme y decidido de sus padres que ayudan a que no se cumpla la máxima que el chofer Lorenzo siempre le dice a su hijo: “No hay nada peor que un talento desperdiciado”. Aquí nos detenemos a pensar en lo acertado de la frase y nos atrevemos a ampliar el significado usual de la palabra talento, pensando en que el mismo es la propia esencia del individuo para convertirse en una potencia de acción positiva para si mismo y para los demás. Por supuesto que en “Un cuento del Bronx”, la potencia positiva de Calogero, que es la que debe preservarse primero y luego cultivarse con trabajo; se ve confrontando con la otra potencia de acción negativa que también trae beneficios para quien la ejerce y para los demás. Pero en forma excelente, el guión plantea que se trata de una potencia de surgimiento rápido que resulta tan endeble y desmoronable, que debe ser sustentada a fuerza de violencia y muerte. Las joyas, lo autos, el dinero, las mujeres, el poder y el respeto no son suficientes ni comparables a la satisfacción de sentir amor, caminar sin mirar por encima del hombro. En resumen, importarle a alguien. El amor es relegado a un segundo plano privilegiando al temor; “Prefiero que me teman”, sentencia el mafioso Sonny, ídolo máximo de Calogero. Es interesante el planteo que esta película hace de la lucha sin cuartel que dos hombres entablan por mantener uno sus valores familiares, y el otro por haber descubierto el afecto filial. Esto para el mafioso Sonny es absolutamente incomparable con su experiencia vital hasta el momento, basada en la desconfianza. Los distintos juegos de opuestos que se van planteando además en la película, hacen que el visionado de la misma sea una experiencia muy interesante. Y mas aún si se la ve a través de un cristal de actualidad. El punto que salta inmediatamente a la consideración del espectador uruguayo es que se trata de una película sobre una realidad norteamericana de los tempranos 60 hecha en 1993. Una película dirigida por Robert de Niro sobre sicilianos ya nacionales asentados en sus nuevos territorios, algunos sin dinero, otros con dinero, pero conviviendo bajo leyes barriales no escritas, pero con mas presencia que la propia ley. Todo esto con el marco de un racismo contundente. Pero también podemos identificar esa misma realidad enfrente de nuestros propios ojos actualmente aquí. Lo terrible que esta película plantea es la imposibilidad de escape de esa realidad cruda y violenta ya que si bien las fuerzas del Estado se hacen presentes al producirse un hecho violento, vemos como los grupos organizados de criminales permanecen afincados en los barrios. De hecho, sabemos que Sonny ha pasado 10 años en la cárcel y ahora lidera su propia organización de apuestas clandestinas en el mismo barrio donde ha vivido siempre. Sumado a la ya desesperante situación de vivir con lo justo pese a trabajar y a convivir con delincuentes, una familia debe explicarle a su hijo la importancia de los valores de integridad del ser humano. Y realmente emocionan los argumentos de un desesperado pero admirablemente sólido Lorenzo, quien logra trasmitir que quien se levanta a trabajar todos los días para sostener a una familia sin importar las condiciones, es el verdadero valiente. El guión esta impecablemente escrito porque el desarrollo de la historia plantea cuestiones de moral, sentimientos y ética que confrontan violentamente con la tentación que supone el bienestar material, el confort y el consumismo. En definitiva, es una historia de mafiosos con una moraleja muy distinta a la usual donde el crimen recibe su castigo y todo termina ahí. “Un cuento del Bronx” es una historia de la lucha por preservar y promover todo lo positivo aunque se desarrolle en un entorno tremendamente negativo. Es la esperanza triunfando sobre la resignación. Es el triunfo de lo propio sobre lo impuesto. Fecha de estreno: 29 de septiembre de 1993 (Estados Unidos) Director: Robert De Niro Historia y Guión de: Chazz Palminteri Reparto: Robert De Niro, Chazz Palminteri, Lillo Brancato, Frank Capra,Kathrine Narducci, Joe Pesci Título original A Bronx Tale Año: 1993
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