HABLA MUJER EDILA QUE DENUNCIÓ A BITABARES PENALMENTE:
“ME TRAJE ABAJO DEL BRAZO DE ESA REUNIÓN UN ATAQUE DE PÁNICO DE 40 MINUTOS”
Crónicas del Este 17/07/2021 Política
Una nueva denuncia policial recae en contra del Director de Deportes de la Intendencia de Rocha, José Luis Bitabares, pero esta vez, nada menos que de una edila suplente de su propio partido Nacional, llamada Karla Rega, que cuenta en nota exclusiva con Crónicas del Este, los detalles del incidente que la llevó a realizar dicho paso.
“CUANDO ALGO NO LE GUSTA QUEDA “SACADO” Y CONMIGO PASÓ ESO”
Eres edil suplente del partido Nacional en Rocha y tú tuviste un incidente con el Director de Deportes de la Intendencia de Rocha, José Luis Bitabares y por el cual radicaste una denuncia, que ya me imagino que pasó a la órbita judicial. ¿Qué te llevó a dar ese paso?
El paso costó darlo, pero venimos acumulando instancias de agravios con esta persona, no directamente a mí, porque cada vez que nos acercábamos a dialogar, iba con mi esposo. Pero en esta ocasión fui yo a llevarle una solicitud, para que nos autorizara a hacer un entrenamiento en la pista del parque, aquí en Rocha…
Porque ustedes son dirigentes de un club deportivo. ¿Círculo Policial puede ser?
Sí, yo soy la Presidenta y mi esposo es el Vicepresidente y delegado.
¿Ustedes dos son policías?
No, mi esposo es policía y yo soy docente.
¿Entonces la mala onda ya venía desde ahí con Bitabares?
La falta de diálogo, por decirlo así, venía de mucho antes: desde que se quiso hacer en Rocha el tour de La Paloma y allí empezaron a gestarse inconvenientes; cosas que a este Señor no le gustaron; porque su personalidad es así: cuando algo no le gusta, queda “sacado” y conmigo pasó eso. Yo fui como deportista, por qué fue lo primero que le aclaré: “Yo no vengo como Presidenta de mi club, sino que vengo como deportista”.
¿Tú te contactaste con él, para hacer un entrenamiento en el parque?
Exacto. En realidad era una solicitud para que él viera lo que íbamos a hacer en el parque, con qué medidas lo íbamos a hacer. Todo un protocolo de lo que íbamos a hacer como entrenamiento, que hasta el día de esa fecha, sólo estábamos autorizados a hacer eso.
“ESTE SEÑOR DESDE QUE ME RECIBIÓ LO HIZO EN UNA POSTURA MUY HOSTIL”
¿Y qué pasó cuando tú le vas a plantear eso?
En realidad fue un trago muy amargo, porque este señor desde que me recibió, lo hizo en una postura muy hostil, imponiendo su personalidad e imponiéndose también con su cargo; no dejando prácticamente hablar: cada vez que yo quería entablar un diálogo, este Señor lo cortaba. El tono que utilizaba era totalmente despectivo y era elevado, para ser un diálogo entre dos personas normales.
Y allí empezamos: yo a explicar los motivos por los que iba… El señor cuando le hago entrega de un sobre, él lo toma y lo tira arriba del escritorio. O sea, ahí ya es una falta de respeto total.
Empezamos en un diálogo, donde yo le estaba explicando por qué iba a allí, pero me dijo que tenía que pasar por la Federación con el tema del ciclismo. Entonces yo le volví a repetir, que yo no iba por el club, sino que iba como deportista. Si fuera como club, sí iba a la federación, pero en este caso no. Entonces este señor me dijo que no me creía nada de lo que le estaba diciendo; tratándome de mentirosa y hace un llamado al Presidente de la Federación, donde le dice que yo estaba allí y lo que estaba haciendo y el Presidente de la Federación le dice, que ellos no pueden suspender nada que sea entrenamiento. Le dice que pueden suspender carreras, pero no entrenamientos. El señor Bitabares cuelga la comunicación y agarra el sobre nuevamente y me dice: “Llévate esto y tráemelo cuando esté bien hecho”. Ya me estaba dando una orden, no me estaba escuchando. Me estaba ordenando que le trajera algo, que ni siquiera había sacado del sobre. Entonces le respondí: “¿Cómo sabes que lo que te traje está mal hecho si tú ni siquiera has visto lo que te traigo?” Ahí me dijo “que él ya nos conocía a nosotros”. Yo con cara de asombro le digo: “Nosotros. ¿Quiénes? Yo vengo como deportista y vengo sola. Atrás mío hay un grupo de deportistas que están esperando la resolución tuya”. Me mira sobrándome y me dice: “A ti y a tu marido”. “Yo no estoy con mi marido”, le respondo. “Ay Karla, por favor. Yo no voy a habilitar nada a ustedes que no sea dentro del marco legal, como se tienen que hacer las cosas”, contesta. Lo miré y le dije: “Pero justamente, dentro del marco, te estoy pidiendo la solicitud y la autorización para hacer este entrenamiento”. “Yo a ustedes ya los conozco perfectamente”, me dijo y le volví a repetir: “Pero a nosotros, ¿Quiénes?”. Entonces yo le dije que suponía que entonces no me iba autorizar a hacer el entrenamiento. “Cuando me traigan las cosas bien hechas”, responde. “Pero no las leíste”, le vuelvo a decir. Estábamos en esa pelea y por eso quedo como redundante, ya que así fue el diálogo.
Hasta que en un momento le digo: “Entonces lo tuyo es un tema personal con nosotros”. “Tómalo como tú quieras. Llévate esto y tráelo cuando me digas, como va a ser la carrera, qué medidas vas a tomar”, me replica. Lo miré y le dije: “¿Carrera? Si eso no estamos habilitados a hacer. Yo te estoy pidiendo una entrenamiento”.
Ahí está la prueba que jamás me escuchó, no tiene idea de a lo que uno fue. Siempre tiene que estar su orden por encima de la mía. O sea, el diálogo nunca llegó a término y yo me empecé a sentir bastante incómoda y a sentir que mis derechos como deportista, no los estaba respetando. No me estaba respetando como mujer, porque el tono de voz que estaba teniendo conmigo, era un tono bastante agresivo…
“LOS ACOMPAÑABA CON GOLPES CONSTANTES EN LA MESA”
¿Cómo era el tono y la actitud física de Bitabares?
Su lenguaje corporal era de acuerdo a lo que estaba diciendo. O sea, acompañaba su tono de voz con los gestos bruscos de cuando me entrega el sobre. Hace movimientos bruscos…
Intimidantes.
Exactamente, no me salía el sinónimo, pero es tal cual. Cuando le entregas algo a alguien, se lo das con cierta modalidad. No, no, sacudió el sobre y dijo: “Llévatelo”, ordenando. Yo ya me sentía chiquita al lado de él, por la manera en la que estaba hablando.
¿Golpeaba la mesa?
Hacía movimientos bruscos y aparte, los acompañaba con golpes constantes en la mesa.
Era como un mensaje intimidatorio.
A ver, yo tengo problemas de salud con ataques de pánico cuando me pongo muy nerviosa.
O sea, que tú ya tienes ataques de pánico y me imagino que esto te habrá alterado.
Yo en ese momento me tenía que estar aguantando y eso desencadenó, que cuando llegué a mi casa, aflojé y terminé en un ataque de pánico.
Lo que yo me traje abajo del brazo de esa reunión, fue un ataque de pánico de 40 minutos gracias a este señor. Innecesario, pero justamente, por tener que estar conteniéndome, haciéndome la dura frente a él, porque no me quedaba otra. Es más, sentí miedo hasta de irme, porque no quería ni siquiera moverme del lugar. Entonces yo puedo entender lo que viví allí. Quedé parada y no sabía si quedarme, si irme, qué hacer.
Es más, yo hoy en día no puedo ir a hacer natación porque no quiero cruzarme con él, porque sé que está allí. Me está privando del derecho de hacer deporte, de entrenar por su manera de ser, por su condición.
Uno lo que quiere, es que la gente se dé cuenta del tipo de persona que está al frente de una Dirección de Deporte, que el deporte es un tema de crear vínculos, de ser compañero, de valores y este señor viola todo eso con su actitud.
Todo eso los llevó a ustedes a hacer la denuncia correspondiente.
Yo ante eso soy media reacia, pero llegó un momento que dije: no puedo obviar una más de este señor, porque no era la primera vez que teníamos ese tipo de comunicaciones con él. O sea, diálogo con él intentamos tener como tres o cuatro veces. Nunca pudimos.
Es como te dije al principio de la nota, en esta oportunidad me tocó a mí. Otras veces íbamos con mi esposo, los dos y era diferente. Pero ahora me tocó directamente a mí y es como que no respeta, si vas sola o con otra persona. Si vas con un hombre, capaz que le habla con el mismo tono en el que me habló a mí, pero no amedrenta tanto como a mí.
Yo dije: “Voy a ir yo, porque capaz que con una mujer, tiene otro tipo de diálogo”. No, no. Error mío. Esa fue la decisión de decir, hasta aquí llegamos.
En lo personal yo no puedo permitir, que tú violes mis derechos de deportistas; mis derechos de mujer y vayas contra mi salud. ¿A razón de qué, yo tuve que tener un ataque de pánico porque a este señor se le antojó golpear la mesa y no escucharme? Es un tema delicado. Y ahí hice la denuncia y que se hagan las cosas como se tiene que hacer…
Una nueva denuncia policial recae en contra del Director de Deportes de la Intendencia de Rocha, José Luis Bitabares, pero esta vez, nada menos que de una edila suplente de su propio partido Nacional, llamada Karla Rega, que cuenta en nota exclusiva con Crónicas del Este, los detalles del incidente que la llevó a realizar dicho paso.
“CUANDO ALGO NO LE GUSTA QUEDA “SACADO” Y CONMIGO PASÓ ESO”
Eres edil suplente del partido Nacional en Rocha y tú tuviste un incidente con el Director de Deportes de la Intendencia de Rocha, José Luis Bitabares y por el cual radicaste una denuncia, que ya me imagino que pasó a la órbita judicial. ¿Qué te llevó a dar ese paso?
El paso costó darlo, pero venimos acumulando instancias de agravios con esta persona, no directamente a mí, porque cada vez que nos acercábamos a dialogar, iba con mi esposo. Pero en esta ocasión fui yo a llevarle una solicitud, para que nos autorizara a hacer un entrenamiento en la pista del parque, aquí en Rocha…
Porque ustedes son dirigentes de un club deportivo. ¿Círculo Policial puede ser?
Sí, yo soy la Presidenta y mi esposo es el Vicepresidente y delegado.
¿Ustedes dos son policías?
No, mi esposo es policía y yo soy docente.
¿Entonces la mala onda ya venía desde ahí con Bitabares?
La falta de diálogo, por decirlo así, venía de mucho antes: desde que se quiso hacer en Rocha el tour de La Paloma y allí empezaron a gestarse inconvenientes; cosas que a este Señor no le gustaron; porque su personalidad es así: cuando algo no le gusta, queda “sacado” y conmigo pasó eso. Yo fui como deportista, por qué fue lo primero que le aclaré: “Yo no vengo como Presidenta de mi club, sino que vengo como deportista”.
¿Tú te contactaste con él, para hacer un entrenamiento en el parque?
Exacto. En realidad era una solicitud para que él viera lo que íbamos a hacer en el parque, con qué medidas lo íbamos a hacer. Todo un protocolo de lo que íbamos a hacer como entrenamiento, que hasta el día de esa fecha, sólo estábamos autorizados a hacer eso.
“ESTE SEÑOR DESDE QUE ME RECIBIÓ LO HIZO EN UNA POSTURA MUY HOSTIL”
¿Y qué pasó cuando tú le vas a plantear eso?
En realidad fue un trago muy amargo, porque este señor desde que me recibió, lo hizo en una postura muy hostil, imponiendo su personalidad e imponiéndose también con su cargo; no dejando prácticamente hablar: cada vez que yo quería entablar un diálogo, este Señor lo cortaba. El tono que utilizaba era totalmente despectivo y era elevado, para ser un diálogo entre dos personas normales.
Y allí empezamos: yo a explicar los motivos por los que iba… El señor cuando le hago entrega de un sobre, él lo toma y lo tira arriba del escritorio. O sea, ahí ya es una falta de respeto total.
Empezamos en un diálogo, donde yo le estaba explicando por qué iba a allí, pero me dijo que tenía que pasar por la Federación con el tema del ciclismo. Entonces yo le volví a repetir, que yo no iba por el club, sino que iba como deportista. Si fuera como club, sí iba a la federación, pero en este caso no. Entonces este señor me dijo que no me creía nada de lo que le estaba diciendo; tratándome de mentirosa y hace un llamado al Presidente de la Federación, donde le dice que yo estaba allí y lo que estaba haciendo y el Presidente de la Federación le dice, que ellos no pueden suspender nada que sea entrenamiento. Le dice que pueden suspender carreras, pero no entrenamientos. El señor Bitabares cuelga la comunicación y agarra el sobre nuevamente y me dice: “Llévate esto y tráemelo cuando esté bien hecho”. Ya me estaba dando una orden, no me estaba escuchando. Me estaba ordenando que le trajera algo, que ni siquiera había sacado del sobre. Entonces le respondí: “¿Cómo sabes que lo que te traje está mal hecho si tú ni siquiera has visto lo que te traigo?” Ahí me dijo “que él ya nos conocía a nosotros”. Yo con cara de asombro le digo: “Nosotros. ¿Quiénes? Yo vengo como deportista y vengo sola. Atrás mío hay un grupo de deportistas que están esperando la resolución tuya”. Me mira sobrándome y me dice: “A ti y a tu marido”. “Yo no estoy con mi marido”, le respondo. “Ay Karla, por favor. Yo no voy a habilitar nada a ustedes que no sea dentro del marco legal, como se tienen que hacer las cosas”, contesta. Lo miré y le dije: “Pero justamente, dentro del marco, te estoy pidiendo la solicitud y la autorización para hacer este entrenamiento”. “Yo a ustedes ya los conozco perfectamente”, me dijo y le volví a repetir: “Pero a nosotros, ¿Quiénes?”. Entonces yo le dije que suponía que entonces no me iba autorizar a hacer el entrenamiento. “Cuando me traigan las cosas bien hechas”, responde. “Pero no las leíste”, le vuelvo a decir. Estábamos en esa pelea y por eso quedo como redundante, ya que así fue el diálogo.
Hasta que en un momento le digo: “Entonces lo tuyo es un tema personal con nosotros”. “Tómalo como tú quieras. Llévate esto y tráelo cuando me digas, como va a ser la carrera, qué medidas vas a tomar”, me replica. Lo miré y le dije: “¿Carrera? Si eso no estamos habilitados a hacer. Yo te estoy pidiendo una entrenamiento”.
Ahí está la prueba que jamás me escuchó, no tiene idea de a lo que uno fue. Siempre tiene que estar su orden por encima de la mía. O sea, el diálogo nunca llegó a término y yo me empecé a sentir bastante incómoda y a sentir que mis derechos como deportista, no los estaba respetando. No me estaba respetando como mujer, porque el tono de voz que estaba teniendo conmigo, era un tono bastante agresivo…
“LOS ACOMPAÑABA CON GOLPES CONSTANTES EN LA MESA”
¿Cómo era el tono y la actitud física de Bitabares?
Su lenguaje corporal era de acuerdo a lo que estaba diciendo. O sea, acompañaba su tono de voz con los gestos bruscos de cuando me entrega el sobre. Hace movimientos bruscos…
Intimidantes.
Exactamente, no me salía el sinónimo, pero es tal cual. Cuando le entregas algo a alguien, se lo das con cierta modalidad. No, no, sacudió el sobre y dijo: “Llévatelo”, ordenando. Yo ya me sentía chiquita al lado de él, por la manera en la que estaba hablando.
¿Golpeaba la mesa?
Hacía movimientos bruscos y aparte, los acompañaba con golpes constantes en la mesa.
Era como un mensaje intimidatorio.
A ver, yo tengo problemas de salud con ataques de pánico cuando me pongo muy nerviosa.
O sea, que tú ya tienes ataques de pánico y me imagino que esto te habrá alterado.
Yo en ese momento me tenía que estar aguantando y eso desencadenó, que cuando llegué a mi casa, aflojé y terminé en un ataque de pánico.
Lo que yo me traje abajo del brazo de esa reunión, fue un ataque de pánico de 40 minutos gracias a este señor. Innecesario, pero justamente, por tener que estar conteniéndome, haciéndome la dura frente a él, porque no me quedaba otra. Es más, sentí miedo hasta de irme, porque no quería ni siquiera moverme del lugar. Entonces yo puedo entender lo que viví allí. Quedé parada y no sabía si quedarme, si irme, qué hacer.
Es más, yo hoy en día no puedo ir a hacer natación porque no quiero cruzarme con él, porque sé que está allí. Me está privando del derecho de hacer deporte, de entrenar por su manera de ser, por su condición.
Uno lo que quiere, es que la gente se dé cuenta del tipo de persona que está al frente de una Dirección de Deporte, que el deporte es un tema de crear vínculos, de ser compañero, de valores y este señor viola todo eso con su actitud.
Todo eso los llevó a ustedes a hacer la denuncia correspondiente.
Yo ante eso soy media reacia, pero llegó un momento que dije: no puedo obviar una más de este señor, porque no era la primera vez que teníamos ese tipo de comunicaciones con él. O sea, diálogo con él intentamos tener como tres o cuatro veces. Nunca pudimos.
Es como te dije al principio de la nota, en esta oportunidad me tocó a mí. Otras veces íbamos con mi esposo, los dos y era diferente. Pero ahora me tocó directamente a mí y es como que no respeta, si vas sola o con otra persona. Si vas con un hombre, capaz que le habla con el mismo tono en el que me habló a mí, pero no amedrenta tanto como a mí.
Yo dije: “Voy a ir yo, porque capaz que con una mujer, tiene otro tipo de diálogo”. No, no. Error mío. Esa fue la decisión de decir, hasta aquí llegamos.
En lo personal yo no puedo permitir, que tú violes mis derechos de deportistas; mis derechos de mujer y vayas contra mi salud. ¿A razón de qué, yo tuve que tener un ataque de pánico porque a este señor se le antojó golpear la mesa y no escucharme? Es un tema delicado. Y ahí hice la denuncia y que se hagan las cosas como se tiene que hacer…
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