UN 2 DE FEBRERO PERO DE 1926
Crónicas del Este 02/02/2024 Politica
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“Memo” Rioso

En un nostálgico 2 de febrero, pero de 1926, el universo vio nacer a Julio María Sosa Venturini en Las Piedras, Canelones. Este día marcaría el comienzo de la leyenda conocida como Julio Sosa, un destacado cantante de tango uruguayo que se convertiría en uno de los íconos más prominentes de las décadas de 1950 y 1960, ganándose el apodo de "El varón del tango".
Julio Sosa emergió en el seno de una familia humilde, siendo hijo de Luciano Sosa, peón de campo, y Ana María Venturini, lavandera. Su juventud estuvo marcada por la adversidad económica, lo que lo llevó a desempeñar varios trabajos informales, conocidos popularmente como "changas". En 1942, contrajo matrimonio con Aída Acosta a la temprana edad de 16 años, pero la unión terminó tres años después, en 1945.
Sus primeros pasos en el mundo de la música fueron como vocalista en la orquesta de Carlos Gilardoni en la ciudad de La Paz. Posteriormente, se trasladó a Montevideo, donde colaboró con las orquestas de Hugo Di Carlo, Epifanio Chaín, Edelmiro D'Amario y Luis Caruso. Con esta última, Sosa debutó en la grabación, dejando su huella con cinco interpretaciones para el sello Sondor en 1948.
El destino de Sosa lo llevó a Buenos Aires en junio de 1949, donde alcanzó la cúspide de su carrera. Durante sus 15 años en Argentina, destacó como cantor de tres orquestas: Francini-Pontier (1949-1953), Francisco Rotundo (1953-1955) y Armando Pontier (1955-1960). Grabó más de 30 registros, entre ellos clásicos como "Tiempos viejos", "Cambalache" y "Margo".
A partir de 1960, decidido a emprender una carrera en solitario, Sosa convocó al bandoneonista Leopoldo Federico, marcando así una nueva etapa en su carrera. Con Federico, grabó éxitos como "Nada", "Qué falta que me hacés" y "La cumparsita", confirmando su arraigo en el corazón del público.
A pesar de su prominencia en la música, Sosa también incursionó en el cine con la película "Buenas noches, Buenos Aires" dirigida por Hugo del Carril en 1964. Apodado por el periodista Ricardo Gaspari como "El Varón del Tango", su legado se consolidó gracias a las composiciones de Leopoldo Federico.
En 1958, Julio Sosa contrajo matrimonio con Nora Edith Ulfeldt, de esa unión nació su hija Ana María. Sin embargo, poco después, decidieron divorciarse y Julio encontró una nueva compañera en Susana "Beba" Merighi. En el año 1960, incursionó en la escritura y publicó su único libro, titulado "Dos horas antes del alba".
El 26 de noviembre de 1964, mientras se dirigía a Villa del Parque al volante de un DKW Fissore rojo, ocurrió un trágico accidente. A una velocidad considerable, chocó violentamente contra el semáforo en la intersección de Avenida Figueroa Alcorta y Mariscal Castilla, en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. El impacto fue tan fuerte que el auto pasó sobre el monolito que protegía el semáforo, dejándolo quebrado, y finalmente se detuvo contra el Arzobispado Ortodoxo, a 50 metros de distancia.
Julio Sosa fue trasladado de inmediato al hospital Fernández y posteriormente al sanatorio Anchorena, donde se reveló la gravedad de sus lesiones. Sufrió un hundimiento de cuatro costillas, una lesión severa en el pulmón izquierdo y una conmoción cerebral. A pesar de dos intervenciones quirúrgicas para aliviar la presión en el pulmón, Julio Sosa falleció a las 21:30 del mismo día.
Su esposa, Susana Merighi, más tarde afirmó que el coche de Julio había sido impactado por otro vehículo antes de chocar con el semáforo. Esta declaración, respaldada por un peritaje mecánico, llevó a una nueva investigación catalogada como "Homicidio Culposo".
El funeral inicialmente se llevó a cabo en el Salón La Argentina, pero debido a la abrumadora presencia de admiradores, el cortejo fúnebre fue trasladado al Luna Park. El 27 de noviembre, a las 16 horas, partió a pie por Avenida Corrientes hacia Chacarita, bajo una intensa lluvia. La multitud tumultuosa fue contenida por las fuerzas policiales, que utilizaron bombas de gases para mantener el orden. Ya cerrado el Luna Park, Julio Sosa fue finalmente enterrado en la mañana del 28.
Horas antes de la tragedia, Julio Sosa participó en un programa televisivo interpretando el tango "La gayola". Su muerte, narrada por el periodista Eduardo Rafael en el semanario El Equipo, fue impactante y adquirió tintes legendarios. Aquella noche, en una cena de despedida, Sosa, que raramente cantaba en reuniones, entonó tangos melancólicos que apenas eran conocidos. Sorprendentemente cariñoso con sus compañeros, expresó: "Ustedes son mi familia". Pocos minutos después, solo en su coche, se dirigió por la ancha avenida, exactamente sobre la línea demarcatoria, hacia la trágica muerte.
Julio Sosa fue enterrado inicialmente en el Cementerio de la Chacarita. Sin embargo, en 1987, sus restos fueron repatriados a Uruguay, donde actualmente descansan en el Cementerio de Las Piedras, Canelones. Su legado perdura, recordándonos que la genialidad artística puede trascender fronteras y épocas.

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