“SE PUEDE SER PROFESIONAL EN EL REAL MADRID O EN EL SAN LORENZO DEL KILÓMETRO 110”
Crónicas del Este 12/04/2021 Deporte
Robert Carmona es el hombre récord a nivel mundial como el jugador más longevo del mundo y así está certificado en el libro Guinness.
Seis décadas jugando al fútbol, es algo sumamente difícil de superar y sus andanzas lo han llevado por todas partes del Uruguay y del mundo. Sin embargo, Robert manifiesta que su rincón en el mundo, es la inolvidable ciudad de Pan de Azúcar, donde tiene los mejores recuerdos.
Esta es una nota que es un ejemplo de vida para los jóvenes, sobre lo que significa ser un profesional y cuidar ese regalo que poseemos, que es nuestro cuerpo…
“EL PRIMER GOL EN CONTRA QUE RECIBO A LOS 9 AÑOS FUE EL FALLECIMIENTO DE MI PAPÁ”
Eres el futbolista más longevo del mundo. ¿Es así?
Robert – Es así, soy el futbolista más longevo en actividad oficial del mundo.
¿Cuándo naciste?
Robert – El 30 de abril de 1962 y cumplo 59 años en abril.
Mucha gente ya te conoce, pero dile a los que no te conocen, de dónde eres originario y donde empezaste a jugar al fútbol.
Robert – Nací en Montevideo, en La Cruz de Carrasco, en Bolivia y Avenida Italia. Hice el baby fútbol en Montevideo. El primer gol en contra que recibo a los 9 años, fue el fallecimiento de mi papá. Fue una muerte súbita, él tenía 35 años y eso nos marcó hasta el día de hoy. Por esa razón fuimos a vivir a Pan de Azúcar, con mi madre y mis dos hermanos. Nosotros estábamos muy bien y de pronto las cosas salieron muy mal, pero le agradezco a Dios haber ido a Pan de Azúcar, porque es la ciudad de mis amores, a pesar de haber estado por tantos lugares del mundo. Allí continúo jugando al fútbol y en el año 1976 mi mamá se casa y nos vamos a la ciudad de Las Piedras, en el departamento de Canelones y allí debuto oficialmente, ganándome mis primeras moneditas y mis primeras bolsas de alimentos. Debuto en primera división, con 14 años, en el club Dr. Puey de la Liga Regional del Sur.
Luego me voy a vivir a Montevideo y con 16 años debuto en Pan de Azúcar y fue lo más hermoso de mi vida, volver a ese lugar.
¿Jugaste al fútbol profesional de la AUF?
Robert – Sí, yo considero que el fútbol profesional depende de uno, no es un contrato que te hagan, porque en el Uruguay, sino habrían poco profesionales, porque siempre se pagó por debajo de la mesa, por el costado, hasta el día de hoy, en donde hay contratos. Pero yo considero que soy un profesional, éste es mi trabajo. En la temporada que viene voy a jugar en mi club número 41. Pero jugué en la AUF también, en La Luz, Alto Perú y de allí me voy para Estados Unidos, donde juego un montón de años. Vuelvo para jugar en Central Molino de Maldonado por dos años y allí otra vez para Estados Unidos y vengo a Montevideo y juego en Albion, Mar de Fondo, Plantense, Colón, Pan de Azúcar en 2015 y en 2016 juego en la B con el Canadian. Y en el año 2017, me voy al Ibiza de España.
¿Con qué edad te fuiste a jugar a España?
Robert – Con 55 años. Un pase internacional récord también.
Debe de ser el pase internacional más longevo de la historia.
Robert – Tengo varios récords, lo que pasa es que no me quise desviar del objetivo de ser el jugador más longevo, porque consideré que eso es importante para el proyecto social de vida sana y de valores, que yo represento.
Cuéntanos anecdóticamente: te vas a jugar a Ibiza de España, que es un club de tercera división. ¿Cómo surge ese pase? ¿Eras la atracción por ser el jugador más longevo?
Robert – Exacto. Admiro a los periodistas, porque hacen preguntas que no son repetitivas y es muy buena tu pregunta, Sergio; porque a mí se me contrata cuando yo gano mi primer premio Guinness en el año 2010 y pude batir a Stanley Matthews, un inglés legendario del fútbol mundial. Entonces cuando yo transito ese camino, se hizo algo inédito, ver a un hombre de tanta edad jugar profesionalmente, con jóvenes, porque tú puedes ver fútbol de veteranos, pero que me veas jugando con pibes de 17 o 18 años y es un enganche enorme para cada club que llego, se mueve la prensa internacional. Así el club Pan de Azúcar es conocido internacionalmente. Soy un atractivo distinto del fútbol mundial.
¿Cuáles eran tus cualidades para jugar al fútbol?
Robert – Creo que las sigo manteniendo, porque jugar por tantos años en diferentes equipos, no sólo puede ser por un atractivo, también tienes que rendir. Yo juego de número 10, soy zurdo y hasta el día de hoy me siguen diciendo: “Carmona, la verdad que todavía juegas bien”. Estoy más viejo, más lento, pero tengo la precisión intacta, la experiencia; porque yo digo que la experiencia es todo.
“MI PAPÁ ANTES DE MORIR EN LA CAMA ME PIDE DOS COSAS”
¿Nunca se te pasó por la cabeza a medida que llegbas a ser más veterano, el dejar el fútbol?
Robert – Creo mucho en Dios y hoy en día puedo afirmar que soy un elegido, que tengo un físico privilegiado, que tengo un mensaje para trasmitir. Yo sin ser una figura del fútbol mundial, porque no jugué en Nacional o Peñarol, yo fui un jugador de la B, de la C, un jugador del montón; juego bien, pero del montón, como hay muchos. No jugué en ningún club de élite, me hubiera gustado, pero no me quita el sueño, pero estoy seguro que lo que Dios me permitió hacer con humildad y esfuerzo, sin plata, comiendo mal, durmiendo mal, durante muchos años de mi vida; jugando en equipos muy humildes, sin cobrar lo que tenía que cobrar, arriesgando tener que ganar para cobrar… Si llegué a ser el único en 7000 millones de habitantes que tiene el planeta Tierra y ser objeto de competencia, porque hay gente que me quiere ganar el récord. He despertado interés en el mundo de mucha gente de volver al fútbol a los 40 o 45 años. Si llegué a esto, es porque nunca se me pasó por la mente dejar el fútbol activo. Yo se lo prometí a mi papá. Ahí está la cosa, mi papá antes de morir en la cama me pide dos cosas: que jugara al fútbol y que cuidara a mi madre. Mi mamá vivió conmigo hasta hace dos años, murió de 87 años y me acompañó por muchos países. Y si habré cumplido con mi papá, que todavía sigo jugando al fútbol y me convertí en una figura mundial. Jamás pensé en dejar. Nunca me hicieron esa pregunta.
¿Qué les puedes decir a aquellos chicos que hoy en día juegan en las inferiores y ya viene el contratista y les compra un auto, una casa? Porque hace décadas atrás en el fútbol uruguayo, eso era impensable.
Robert – Yo iba caminando a las prácticas de Uruguay Montevideo y me subía al paragolpe del ómnibus para no pagar boleto; no teníamos agua, nos íbamos sin bañar. Yo pedía championes prestados, tenía un solo short, un par de medias con agujeros. Yo he estado en todas las vitrinas y en algunas cosas cambió para bien y en otras para mal. Creo que con todo lo que ha pasado ahora, es por eso no tenemos tantos triunfos a nivel internacional, porque creo que el fútbol se vive como negocio y no como pasión. No hay fuego hacia el fútbol. No digo que no hayan ganas de jugar, pero hoy ya el fútbol es un negocio, donde dicen: “vamos a sacar a este pibe para venderlo”. Ya no se piensa en un campeonato internacional; entonces ya los jugadores no quieren pasar por Nacional y Peñarol, juegan en Piriápolis, por decir algo y ya quieren saltar al Real Madrid.
“LA NOCHE NO ES COMPATIBLE CON EL DEPORTE”
Ahora ves pibes con camisetas del real Madrid, del Barcelona, del Chelsea y le preguntas de qué cuadro son hinchas y te dicen que son de esos cuadros y de ninguno uruguayo.
Robert – Está bien soñar con querer jugar algún día en el Chelsea, como tu dijiste, pero para mí el mejor club es en el que estoy jugando, para mí el mejor equipo, es el que me da la oportunidad.
Entonces, yo creo que los jóvenes de ahora tienen que bajar un cambio y pensar que la posibilidad de ser jugador profesional no es para cualquiera: hay que luchar, trabajar, para ser un profesional: buen padre, un buen vecino, un buen hijo y después ser un buen profesional dentro de un campo de juego, para después ser un futbolista. No hay que ser primero un futbolista y ver si la domina bien y valer diez millones de dólares. Ponen primero el escalón diez, que el escalón uno. Lo que pasa es que la cabecita no está acá, la cabecita está en el celular más caro, en el baile, en el Barcelona, autos de alta gama y saltar escalones y ahí es donde están los tropiezos.
¿Y qué piensas de ese otro fenómeno que afecta también al fútbol, especialmente los jóvenes, que es la droga y el alcohol?
Robert – Ese es un error nefasto: la noche no es compatible con el deporte. Uno tiene que ser profesional en cualquier área de la vida, hoy hablamos de fútbol, pero si eres un médico y vas a operar a alguien borracho, te imaginas cómo sale esa operación.
Yo tengo una fundación civil, donde hace 11 años que venimos trabajando en eso que tú dices y venimos recorriendo todo del Uruguay, en escuelas, liceos y cárceles, pregonando calidad de vida, con un mensaje de valores y cultura. Hay que tener una alimentación saludable para una vejez digna.
Los chicos van a la cancha y no entrenan. Van con la música y el celular y caen dos gotas de agua y se van. Muchas veces no se presentan a entrenar porque pasaron una noche de joda. Antes también pasaba, pero era con algunos y ahora pasa con casi todos.
Por eso que yo sigo con mi mensaje y en este año, si el COVD lo permite, voy a jugar en mi club 41, el Chacharita Urumex, se llama así porque es una filial de México, donde está mi representante, Mario Álvarez y este club es de Las Piedras y yo volvería a jugar en esa ciudad, 45 años después de haber debutado allí, algo inédito.
“YO CREO QUE OFI ES LA MATRIZ DE NUESTRO FÚTBOL”
¿Cuál fue el mejor jugador con el que jugaste?
Robert – Siempre digo el mismo: "El Cholo" Kerpo marcó mi vida, porque yo cuando debuté en Pan de Azúcar, él venía con unos 30 años y nos respaldaba y nos cuidaba. Era algo tremendo, era darle la pelota a él y él resolvía.
Tu pudiste jugar en Europa, hace poco en España y en Italia estamos hablando de equipos de tercera división. ¿Es muy diferente a lo que se ve en el Uruguay en materia de infraestructura?
Robert – Te puedo decir que en todo sentido estamos varios escalones abajo, a pesar que algunos equipos de fútbol de Montevideo, porque me da una tremenda alegría volver a jugar en el futbol del interior, porque yo creo que OFI es la matriz de nuestro fútbol. Y algunos cuadros de Montevideo, están medianamente bien, pero en el exterior todos los cuadros tienen sus canchas de césped sintético, todos los jugadores tienen autos de alta gama. Vas a practicar y tienes desayuno, merienda, cena. Tienes tu bus y si son distancias largas, tienes avión…
¿Pero me estás hablando de equipos de tercera división de Europa?
Robert – Sí, sí, claro. Nosotros en Ibiza cruzábamos en un buque como el de Buquebús; con todo pago, el almuerzo incluido. Tienes concentración, te espera el rival y te brinda un agasajo con un bufete. Tienes calefacción en los baños. Tienes utilería, que lo único que tienes que llevar, es tu desodorante y tu champú, porque te dan la ropa, hasta en las prácticas y te dan como un almohadón y es térmico. Tienes ropa de invierno, en Estados Unidos teníamos ropa con calefacción, con baterías.
Con todo eso te sientes Messi, porque anímicamente estás bien, estás satisfecho, te vas a la camita con la comida. Comes en restaurantes de lujo, o sea, sos un verdadero profesional.
¿Qué le puedes decir a aquellos que son jóvenes y se dedican al fútbol y sueñan con ser profesionales, cuando muchas veces hay que tener suerte para serlo?
Robert – Ser profesional va en suerte y yo digo: uno tiene que profesional. Porque yo ahora jugué en Europa y mañana puedo jugar en el Tabaré de Piriápolis, por decir algo y ahí y ya no voy a ser profesional, porque son clubes pobres, modestos. Yo veo que cada uno tiene que ser profesional, porque yo mañana voy a jugar en el Chacharita Urumex de la liga de Canelones y tengo que demostrar que Carmona está en óptimas condiciones, demostrando que es un profesional.
Entonces yo les digo a los chicos, sean profesionales, no salgan a bailar y castiguen al otro día al club, yendo a jugar todos tomados o fumados.
Yo entreno todos los días, para demostrar que estoy en óptimas condiciones y soy un profesional para jugar en Chacharita Urumex y después para darle un mensaje a los niños de que la droga, alimentación chatarra y todo eso, es malo.
Se puede ser profesional en Peñarol, en el Real Madrid o en el San Lorenzo del kilómetro 110.
Robert Carmona es el hombre récord a nivel mundial como el jugador más longevo del mundo y así está certificado en el libro Guinness.
Seis décadas jugando al fútbol, es algo sumamente difícil de superar y sus andanzas lo han llevado por todas partes del Uruguay y del mundo. Sin embargo, Robert manifiesta que su rincón en el mundo, es la inolvidable ciudad de Pan de Azúcar, donde tiene los mejores recuerdos.
Esta es una nota que es un ejemplo de vida para los jóvenes, sobre lo que significa ser un profesional y cuidar ese regalo que poseemos, que es nuestro cuerpo…
“EL PRIMER GOL EN CONTRA QUE RECIBO A LOS 9 AÑOS FUE EL FALLECIMIENTO DE MI PAPÁ”
Eres el futbolista más longevo del mundo. ¿Es así?
Robert – Es así, soy el futbolista más longevo en actividad oficial del mundo.
¿Cuándo naciste?
Robert – El 30 de abril de 1962 y cumplo 59 años en abril.
Mucha gente ya te conoce, pero dile a los que no te conocen, de dónde eres originario y donde empezaste a jugar al fútbol.
Robert – Nací en Montevideo, en La Cruz de Carrasco, en Bolivia y Avenida Italia. Hice el baby fútbol en Montevideo. El primer gol en contra que recibo a los 9 años, fue el fallecimiento de mi papá. Fue una muerte súbita, él tenía 35 años y eso nos marcó hasta el día de hoy. Por esa razón fuimos a vivir a Pan de Azúcar, con mi madre y mis dos hermanos. Nosotros estábamos muy bien y de pronto las cosas salieron muy mal, pero le agradezco a Dios haber ido a Pan de Azúcar, porque es la ciudad de mis amores, a pesar de haber estado por tantos lugares del mundo. Allí continúo jugando al fútbol y en el año 1976 mi mamá se casa y nos vamos a la ciudad de Las Piedras, en el departamento de Canelones y allí debuto oficialmente, ganándome mis primeras moneditas y mis primeras bolsas de alimentos. Debuto en primera división, con 14 años, en el club Dr. Puey de la Liga Regional del Sur.
Luego me voy a vivir a Montevideo y con 16 años debuto en Pan de Azúcar y fue lo más hermoso de mi vida, volver a ese lugar.
¿Jugaste al fútbol profesional de la AUF?
Robert – Sí, yo considero que el fútbol profesional depende de uno, no es un contrato que te hagan, porque en el Uruguay, sino habrían poco profesionales, porque siempre se pagó por debajo de la mesa, por el costado, hasta el día de hoy, en donde hay contratos. Pero yo considero que soy un profesional, éste es mi trabajo. En la temporada que viene voy a jugar en mi club número 41. Pero jugué en la AUF también, en La Luz, Alto Perú y de allí me voy para Estados Unidos, donde juego un montón de años. Vuelvo para jugar en Central Molino de Maldonado por dos años y allí otra vez para Estados Unidos y vengo a Montevideo y juego en Albion, Mar de Fondo, Plantense, Colón, Pan de Azúcar en 2015 y en 2016 juego en la B con el Canadian. Y en el año 2017, me voy al Ibiza de España.
¿Con qué edad te fuiste a jugar a España?
Robert – Con 55 años. Un pase internacional récord también.
Debe de ser el pase internacional más longevo de la historia.
Robert – Tengo varios récords, lo que pasa es que no me quise desviar del objetivo de ser el jugador más longevo, porque consideré que eso es importante para el proyecto social de vida sana y de valores, que yo represento.
Cuéntanos anecdóticamente: te vas a jugar a Ibiza de España, que es un club de tercera división. ¿Cómo surge ese pase? ¿Eras la atracción por ser el jugador más longevo?
Robert – Exacto. Admiro a los periodistas, porque hacen preguntas que no son repetitivas y es muy buena tu pregunta, Sergio; porque a mí se me contrata cuando yo gano mi primer premio Guinness en el año 2010 y pude batir a Stanley Matthews, un inglés legendario del fútbol mundial. Entonces cuando yo transito ese camino, se hizo algo inédito, ver a un hombre de tanta edad jugar profesionalmente, con jóvenes, porque tú puedes ver fútbol de veteranos, pero que me veas jugando con pibes de 17 o 18 años y es un enganche enorme para cada club que llego, se mueve la prensa internacional. Así el club Pan de Azúcar es conocido internacionalmente. Soy un atractivo distinto del fútbol mundial.
¿Cuáles eran tus cualidades para jugar al fútbol?
Robert – Creo que las sigo manteniendo, porque jugar por tantos años en diferentes equipos, no sólo puede ser por un atractivo, también tienes que rendir. Yo juego de número 10, soy zurdo y hasta el día de hoy me siguen diciendo: “Carmona, la verdad que todavía juegas bien”. Estoy más viejo, más lento, pero tengo la precisión intacta, la experiencia; porque yo digo que la experiencia es todo.
“MI PAPÁ ANTES DE MORIR EN LA CAMA ME PIDE DOS COSAS”
¿Nunca se te pasó por la cabeza a medida que llegbas a ser más veterano, el dejar el fútbol?
Robert – Creo mucho en Dios y hoy en día puedo afirmar que soy un elegido, que tengo un físico privilegiado, que tengo un mensaje para trasmitir. Yo sin ser una figura del fútbol mundial, porque no jugué en Nacional o Peñarol, yo fui un jugador de la B, de la C, un jugador del montón; juego bien, pero del montón, como hay muchos. No jugué en ningún club de élite, me hubiera gustado, pero no me quita el sueño, pero estoy seguro que lo que Dios me permitió hacer con humildad y esfuerzo, sin plata, comiendo mal, durmiendo mal, durante muchos años de mi vida; jugando en equipos muy humildes, sin cobrar lo que tenía que cobrar, arriesgando tener que ganar para cobrar… Si llegué a ser el único en 7000 millones de habitantes que tiene el planeta Tierra y ser objeto de competencia, porque hay gente que me quiere ganar el récord. He despertado interés en el mundo de mucha gente de volver al fútbol a los 40 o 45 años. Si llegué a esto, es porque nunca se me pasó por la mente dejar el fútbol activo. Yo se lo prometí a mi papá. Ahí está la cosa, mi papá antes de morir en la cama me pide dos cosas: que jugara al fútbol y que cuidara a mi madre. Mi mamá vivió conmigo hasta hace dos años, murió de 87 años y me acompañó por muchos países. Y si habré cumplido con mi papá, que todavía sigo jugando al fútbol y me convertí en una figura mundial. Jamás pensé en dejar. Nunca me hicieron esa pregunta.
¿Qué les puedes decir a aquellos chicos que hoy en día juegan en las inferiores y ya viene el contratista y les compra un auto, una casa? Porque hace décadas atrás en el fútbol uruguayo, eso era impensable.
Robert – Yo iba caminando a las prácticas de Uruguay Montevideo y me subía al paragolpe del ómnibus para no pagar boleto; no teníamos agua, nos íbamos sin bañar. Yo pedía championes prestados, tenía un solo short, un par de medias con agujeros. Yo he estado en todas las vitrinas y en algunas cosas cambió para bien y en otras para mal. Creo que con todo lo que ha pasado ahora, es por eso no tenemos tantos triunfos a nivel internacional, porque creo que el fútbol se vive como negocio y no como pasión. No hay fuego hacia el fútbol. No digo que no hayan ganas de jugar, pero hoy ya el fútbol es un negocio, donde dicen: “vamos a sacar a este pibe para venderlo”. Ya no se piensa en un campeonato internacional; entonces ya los jugadores no quieren pasar por Nacional y Peñarol, juegan en Piriápolis, por decir algo y ya quieren saltar al Real Madrid.
“LA NOCHE NO ES COMPATIBLE CON EL DEPORTE”
Ahora ves pibes con camisetas del real Madrid, del Barcelona, del Chelsea y le preguntas de qué cuadro son hinchas y te dicen que son de esos cuadros y de ninguno uruguayo.
Robert – Está bien soñar con querer jugar algún día en el Chelsea, como tu dijiste, pero para mí el mejor club es en el que estoy jugando, para mí el mejor equipo, es el que me da la oportunidad.
Entonces, yo creo que los jóvenes de ahora tienen que bajar un cambio y pensar que la posibilidad de ser jugador profesional no es para cualquiera: hay que luchar, trabajar, para ser un profesional: buen padre, un buen vecino, un buen hijo y después ser un buen profesional dentro de un campo de juego, para después ser un futbolista. No hay que ser primero un futbolista y ver si la domina bien y valer diez millones de dólares. Ponen primero el escalón diez, que el escalón uno. Lo que pasa es que la cabecita no está acá, la cabecita está en el celular más caro, en el baile, en el Barcelona, autos de alta gama y saltar escalones y ahí es donde están los tropiezos.
¿Y qué piensas de ese otro fenómeno que afecta también al fútbol, especialmente los jóvenes, que es la droga y el alcohol?
Robert – Ese es un error nefasto: la noche no es compatible con el deporte. Uno tiene que ser profesional en cualquier área de la vida, hoy hablamos de fútbol, pero si eres un médico y vas a operar a alguien borracho, te imaginas cómo sale esa operación.
Yo tengo una fundación civil, donde hace 11 años que venimos trabajando en eso que tú dices y venimos recorriendo todo del Uruguay, en escuelas, liceos y cárceles, pregonando calidad de vida, con un mensaje de valores y cultura. Hay que tener una alimentación saludable para una vejez digna.
Los chicos van a la cancha y no entrenan. Van con la música y el celular y caen dos gotas de agua y se van. Muchas veces no se presentan a entrenar porque pasaron una noche de joda. Antes también pasaba, pero era con algunos y ahora pasa con casi todos.
Por eso que yo sigo con mi mensaje y en este año, si el COVD lo permite, voy a jugar en mi club 41, el Chacharita Urumex, se llama así porque es una filial de México, donde está mi representante, Mario Álvarez y este club es de Las Piedras y yo volvería a jugar en esa ciudad, 45 años después de haber debutado allí, algo inédito.
“YO CREO QUE OFI ES LA MATRIZ DE NUESTRO FÚTBOL”
¿Cuál fue el mejor jugador con el que jugaste?
Robert – Siempre digo el mismo: "El Cholo" Kerpo marcó mi vida, porque yo cuando debuté en Pan de Azúcar, él venía con unos 30 años y nos respaldaba y nos cuidaba. Era algo tremendo, era darle la pelota a él y él resolvía.
Tu pudiste jugar en Europa, hace poco en España y en Italia estamos hablando de equipos de tercera división. ¿Es muy diferente a lo que se ve en el Uruguay en materia de infraestructura?
Robert – Te puedo decir que en todo sentido estamos varios escalones abajo, a pesar que algunos equipos de fútbol de Montevideo, porque me da una tremenda alegría volver a jugar en el futbol del interior, porque yo creo que OFI es la matriz de nuestro fútbol. Y algunos cuadros de Montevideo, están medianamente bien, pero en el exterior todos los cuadros tienen sus canchas de césped sintético, todos los jugadores tienen autos de alta gama. Vas a practicar y tienes desayuno, merienda, cena. Tienes tu bus y si son distancias largas, tienes avión…
¿Pero me estás hablando de equipos de tercera división de Europa?
Robert – Sí, sí, claro. Nosotros en Ibiza cruzábamos en un buque como el de Buquebús; con todo pago, el almuerzo incluido. Tienes concentración, te espera el rival y te brinda un agasajo con un bufete. Tienes calefacción en los baños. Tienes utilería, que lo único que tienes que llevar, es tu desodorante y tu champú, porque te dan la ropa, hasta en las prácticas y te dan como un almohadón y es térmico. Tienes ropa de invierno, en Estados Unidos teníamos ropa con calefacción, con baterías.
Con todo eso te sientes Messi, porque anímicamente estás bien, estás satisfecho, te vas a la camita con la comida. Comes en restaurantes de lujo, o sea, sos un verdadero profesional.
¿Qué le puedes decir a aquellos que son jóvenes y se dedican al fútbol y sueñan con ser profesionales, cuando muchas veces hay que tener suerte para serlo?
Robert – Ser profesional va en suerte y yo digo: uno tiene que profesional. Porque yo ahora jugué en Europa y mañana puedo jugar en el Tabaré de Piriápolis, por decir algo y ahí y ya no voy a ser profesional, porque son clubes pobres, modestos. Yo veo que cada uno tiene que ser profesional, porque yo mañana voy a jugar en el Chacharita Urumex de la liga de Canelones y tengo que demostrar que Carmona está en óptimas condiciones, demostrando que es un profesional.
Entonces yo les digo a los chicos, sean profesionales, no salgan a bailar y castiguen al otro día al club, yendo a jugar todos tomados o fumados.
Yo entreno todos los días, para demostrar que estoy en óptimas condiciones y soy un profesional para jugar en Chacharita Urumex y después para darle un mensaje a los niños de que la droga, alimentación chatarra y todo eso, es malo.
Se puede ser profesional en Peñarol, en el Real Madrid o en el San Lorenzo del kilómetro 110.


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