“EN TODOS LOS PARTIDOS HAY DELINCUENTES QUE NO TENDRÍAN QUE ESTAR EN EL MUNDO DE LA POLÍTICA”
Un ex director de Ancap por el partido Nacional, Washington Martínez D’Alessandro, en el período de gobierno de Jorge Batlle desnudó la realidad que se viene viviendo en el ente desde hace años con una crudeza tremenda.
Cuando a mí me ofrecen entrar en Ancap, yo venía de un mundo totalmente diferente, muy pobre de ANEP, un mundo con muchísimos problemas y yo pensé que esto iba a ser unas vacaciones; pensé que Ancap era una empresa muy fácil de manejar… Grave error, cuando entré en Ancap me di cuenta que es una empresa muy grande, muy compleja y que hay que estudiar mucho y trabajar mucho para llevar esa empresa adelante y que lamentablemente no es lo que en general los representantes políticos hacen… El trabajar mucho y el estudiar mucho, lamentablemente no lo hacen.
Entonces encontré que si hacemos números en los últimos 25 años podemos decir que la refinería de La Teja habría que cerrarla y convertirla en un parque temático, porque las inversiones que se han hecho en la teja son 100 millones de dólares una vez, 60 millones de dólares en otro gobierno, ahora no sé cuánto se invirtió para poder procesar el petróleo espantoso que le compran a Venezuela, que es un petróleo muy pesado y lleno de azufre y todo eso para procesar un millón de barriles de petróleo al mes, lo cual nos produce un problema por los costos de escala, fíjese que las refinerías del mundo hoy procesan 10 millones de barriles por día, eso es lo que procesa una refinería en serio y moderna.
La refinería de La Teja desde el punto de vista económico no tiene sentido de ser. Yo presenté todos los cálculos en el directorio. En aquel momento no existía el gasoil Premium que luego se empezó a importar y la Mercedes Benz, la Volvo y la BMW habían notificado al Uruguay que sus autos de mayor alta gama que fabricaban, no podían llegar a nuestro país porque el gasoil que nosotros producíamos les destrozaban los motores.
Quiere decir que las unidades de negocio de Ancap: llámese combustibles, llámese Portland, llámese alcohol o se rediseñaban o el que pagaba el pato era el pueblo uruguayo.
Entonces quiere decir que Ancap viene haciendo malos negocios desde hace años y dando pérdidas…
Vamos a aclarar los tantos: Ancap nunca daba pérdidas porque los precios a los que se vendía la nafta cubrían todas las pérdidas que se podían generar, entre ellos las pérdidas por la refinería y por la planta de Portland de Minas.
El tema está en que si quería tener nafta más barata a la venta, convenía importar más la nafta refinada, que comprar petróleo y hacer el proceso de refinado en el Uruguay.
¿Y por qué se sigue haciendo?
Se sigue haciendo porque no hay un criterio empresarial, es un criterio político. Mire los uruguayos tenemos muchos pecados y si usted tiene tiempo le voy a contar algunos: Ancap va a Argentina y compra 500 estaciones de servicio, la Red Sol.
“ESO DEL INGENIO REFLOTADO POR RAÚL SENDIC NO FUE OTRA COSA QUE HACERLE UN MONUMENTO A SU PADRE”
Eso fue cuando Eduardo Ache era Presidente de Ancap.
Así es. Entonces se compra eso y Ancap cree que es un buen negocio, pero después aparece una deuda con la AFIP DGI de la Argentina y comenzamos a tenar problemas con la AFIP y luego aparece la familia Kirchner y comenzamos a tener problemas con el costo subsidiado de los combustibles en la Argentina. Nosotros teníamos que comprar el petróleo a precio internacional y vender en las estaciones Red Sol al precio fijado por el poder ejecutivo de la Argentina; además de todo el problema con la AFIP de Argentina que era de difícil solución, por toda la red de sinvergüenzas que ahora se está descubriendo y todo se arreglaba con dinero y las empresas uruguayas no pueden coimear a nadie aunque quieran, porque tenemos todos los controles del mundo.
Yo incluso fui a hablar con Alí Rodríguez, que era el Presidente de PDVSA de Venezuela y que luego fue canciller, un personaje muy importante que provenía de la guerrilla venezolana y hablé tratando de poder venderle las estaciones que teníamos en la Argentina, porque estábamos perdiendo de 3 a 5 millones de dólares por mes, pero además de la forma más infame en la que se pueda perder: o sea, los uruguayos estábamos subsidiando el combustible a los argentinos; era una cosa de locos. Mire que me peleé y consta en todas las actas, con todo el directorio y con Jorge Sanguinetti en especial, diciendo que nos teníamos que presentar a los tribunales internacionales del Mercosur por ejemplo y plantear el problema, porque el daño que nos estaba haciendo el gobierno argentino, era inconmensurable.
Entonces lo que se hizo fue lo peor, efectivamente se le vendió a PDVSA, pero de las forma más oscura. Pero no se hizo un llamado a las petroleras y se cotizó las acciones para ver si aparecía un mejor postor; esto se hizo entre dos presidentes, el actual intendente de Montevideo y el Presidente de PDVSA y entre medias noches. De pronto fue limpio el procedimiento, yo no acuso nadie, pero se presta a que uno pueda tener dudas cuando las cosas se hacen así.
Luego Raúl Sendic quiere hacerle un monumento en vida a su padre, el fundador de la UTAA (Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas) que hicieron aquella famosa marcha de los cañeros. Entonces Raúl Sendic reflota algo que Ancap había liquidado y era el ingenio azucarero. Ancap tuvo al ingenio azucarero durante más de 30 años y durante todo ese tiempo el ingenio azucarero dio pérdidas. ¿Por qué? Porque el clima de Bella Unión no es lo suficientemente caliente como para producir caña de azúcar durante todo el año, entonces los brasileños producen azúcar a la mitad de lo que nos sale a nosotros.
Eso del ingenio reflotado por Raúl Sendic no fue otra cosa que hacerle un monumento a su padre, porque no había un fundamento científico y técnico para hacer esa inversión.
Pero muchos frenteamplistas dicen: ¿Y por qué los integrantes de la oposición que estaban en el directorio no dijeron nada?
Yo me pregunto lo mismo. Porque en el segundo directorio que estaba integrado por la oposición, nunca nadie salió a decir: “yo no estoy de acuerdo con esto”. Ahora hace poco, el Presidente Vázquez salió a decir que si los integrantes de la oposición de los entes públicos seguían hablando mal del gobierno los iba a sacar a todos y yo no entiendo, porque para eso están los integrantes de la oposición, para decir lo que no les gusta.
Yo reconozco que en el mundo de la política hay gente muy íntegra en todos los partidos, pero también en todos los partidos hay delincuentes que no tendrían que estar en el mundo de la política. Por ejemplo hoy tenemos de intendente de Montevideo a un ex Presidente de Ancap (Daniel Martínez), ese ex Presidente de Ancap el 27 de Junio de 1973 para no entregarle a las Fuerzas Armadas la planta de La Teja cerró unas válvulas de tal forma, que si dos ingenieros de la Marina no entraban y las volvían a abrir, la planta hubiese estallado.
¿Eso lo hizo Daniel Martínez?
Eso lo hizo Daniel Martínez y eso hubiera representado que 200 mil o 250 mil montevideanos se hubiesen muerto. La explosión se hubiese comido toda La Teja, parte del Cerro; hubiese llegado de este lado de la bahía hasta Avenida del Libertador, para que usted tenga una idea. Ese señor es el vecino número uno de Montevideo y para que tenga una idea de esto, cuando se hizo la última reforma de La Teja, esas válvulas se sacaron y el Licenciado entre comillas, Raúl Sendic, mandó a encuadrar una de ellas y se la regaló al Ing. Daniel Martínez. Yo estuve en contra de la dictadura, pero sería incapaz de asesinar a 200 mil uruguayos por una razón política.
¿A usted le consta que eso ocurrió?
Eso no es que a mí me conste, eso es un hecho histórico, eso está registrado, como está registrado que Sendic le regaló la válvula a Daniel Martínez. Todo eso no es invento mío, está muy lejos de serlo. Entonces uno se pregunta ¿por qué las cosas no marchan? Porque como dijo Mujica, por encima de todo está la política, por encima de la ley, por encima de la ética, por encima de todo esto la política y no es así.
Pero esto es para muchos políticos de todos los colores, que para ellos por encima de todo está la política.
¿Y usted no considera que hubo directores de Ancap de todos los partidos que hicieron política desde el directorio?
Sí, por cierto. Mire es tan así que cuando asumí me dijeron que tenía la llave de los apartamentos en punta del este que eran de Ancap y a mí me pareció espantoso y propuse venderlos y no hubo forma.
Incluso yo les decía a algunos integrantes del directorio que tenían vocación de diputados, porque todas las donaciones eran para el departamento al que pertenecían. Yo me había planteado un criterio para donar: al barco Capitán Miranda; al ciclista Milton Wynants que había ganado en Australia con una bicicleta prestada. Yo dije que había que ayudarlo porque era un medallista y total le daban plata a cualquiera. Usted no sabe la guerra que tuve.
Pero en Ancap la cosa viene de antes, recuerdo directores que viajaban con aquel corredor Gustavo Trelles a todas partes del mundo a ver carreras. Pero también viajaban los gerentes.
Yo dije en su momento que a Gustavo Trelles de mi parte no se le iba a dar un peso más, porque nosotros no vendíamos la marca Ancap fuera del país y a Trelles se le dieron millones de dólares y no estamos hablando de gobiernos frentistas. Aquí hay que hacer un mea culpa a cada uno que estuvo en la empresa y que no fue capaz de darse cuenta que en Ancap había que tener austeridad republicana y no hacer el despilfarro de dinero, que se ve aquí. El velero que se contrata y dice Ancap y se pasea (por Punta del Este) y eso se paga con un fondo especial que es de lubricantes y no tiene ningún sentido.
Yo siempre les dije a los integrantes del directorio de Ancap, para ustedes un millón de dólares no es nada, para mí representa un liceo o una escuela.
Yo me siento “Ancapiano”, la quiero, me gustaría poder hacer los cambios para que la empresa mejore; los cambios necesarios y el ingenio azucarero hay que cerrarlo. No se puede seguir perdiendo plata, si nosotros le pagamos a los que están trabajando una beca anual nos va a salir mucho más barato que seguir con ese proceso que se viene haciendo. Se puede plantear cualquier otro producto que me permita obtener alcohol, pero que sea de acuerdo a la zona donde estoy plantando.
¿Y usted qué avizora de los manejos de Ancap en los últimos tiempos? ¿Hubo ineptitud, dolo o ambas cosas?
Estoy absolutamente convencido de que hay un altísimo grado de ineptitud y creo, pero no tengo pruebas y eso lo puede dictaminar la justicia, que hubo dolo también; porque hay negociados donde más de uno se ha llevado una buena rebanada en el negocio.
Porque que nosotros hayamos hecho un negocio con Venezuela para ser prospecciones en pozos petroleros es muy insólito.
¿Pero no era qué íbamos a tener pozos de petróleo en Venezuela?
Todo el buen petróleo venezolano por más que existiera Chávez y no se hubiese muerto, todo el que vale la pena lo compra Estados Unidos, el Satán; ése es el que compra el petróleo bueno de Venezuela. Incluso el Presidente Mujica dijo algo que quedó al pasar y que nadie dijo nada y que en esos negocios habían intermediarios que se llevaban una comisión del 3% y que estaba bien. ¿Pero es un negocio entre estados o privados? Si es entre estados el 3% no corre, el funcionario que cobró ese porcentaje tiene que ir preso, es delito. Y eso lo dijo Mujica que creo que a veces no se da cuenta de las cosas tan graves que dice.
Porque la gente de los cuadros gerenciales que conozco de Ancap no pueden creer que se haya llegado a esta situación, la empresa está en un estado realmente muy grave.
Cuando estuve en el directorio de Ancap le mandé un memorando a Luis Alberto Lacalle (padre) que decía que si nosotros seguíamos comprando petróleo a PDVSA al 50% y dejando en el debe el otro 50%, en 5 años el debe de Ancap es mayor que su patrimonio, razón por la cual no es más de los uruguayos, es de los venezolanos y eso se cumplió. Por eso hubo que meterle dinero una vez y ahora 750 millones de dólares más. Ancap nunca había dado déficit.